miércoles, 2 de mayo de 2012

Capitulo 28 (y último)



Tiempo después… Gina da a luz a un niño. Es Aaminah la que está con ella.
--Es tu hijo, Aaminah. Es tu hijo –dice Gina que no quiere ni verlo.
Aaminah besa a ese bebé con ternura.
--bienvenido al mundo, Emilio.
Cierra los ojos y para dentro le da gracias al difunto Emilio por este milagro que hizo realidad. Héctor espera impaciente en la sala correspondiente. Aaminah lo abraza.
--¡tenemos un hijo precioso¡
Juntos van a verlo al nido. Héctor se emociona. Abraza a Aaminah.
--gracias por no dejar que ni Gina ni yo hiciéramos una locura. Gracias por querer a mi hijo –dice lloroso y emocionado sintiéndose padre casi por primera vez.
Los dos se abrazan con cariño.
Aaminah y Héctor se quedan junto al bebé hasta que le dan el alta. Gina ya ha firmado todos los papeles y desaparece. Ya en la que fuera casa del difunto Emilio, en el cuarto preparado para el bebé, Aaminah deja al bebé en la cuna. Héctor a su lado.
--Me gustaría vivir con vosotros…
Aaminah lo mira emocionada.
--Nada me gustaría más.
Se van besando, se van desnudando. Hacen el amor. Hablan en la cama. Héctor es el que habla:
--hablé con mi madre. Le he dicho que he tenido un hijo. No se lo dije antes porque no sabía qué decirle. Además desde que estuve en la cárcel pues estábamos distanciados.
--Yo creo que a tu madre le gustaría ver a su nieto.
-- Quiero que vengas conmigo, con nuestro hijo en brazos.
Le pone la mano en el vientre y le dice:
--Mis padres nunca deben saber que Emilito no nació de tu vientre.
Aaminah abraza emocionada a su amado. Es tan feliz que no le sale las palabras. Héctor se muestra complaciente. Está contento aunque no tiene claro sus sentimientos.

Días después, Héctor lleva a su mujer y a su hijo a casa de sus padres. Don Héctor es el primero en salir, se pone como loco al ver a su ex amante. Aaminah se queda congelada. No se atreve a decir nada. Héctor no entiende nada. Su padre es muy agresivo.
--¡¡¡Esta mujer es una ramera…¡ ¡¡¿te ha contado que se me regaló?¡ ¡¡ha sido mi amante, se me regaló el primer día que la vi¡ ¡¡te prohibido que estés con ella¡
A Aaminah le duele mucho la decepción que ve en los ojos de su amado Héctor. Ahora que era tan feliz el pasado se le cae encima.
--¡No puede ser… Yo no sabía que él era tu papá… que era casado¡
Don Héctor no soporta haber perdido a la joven.
--¡eso no cambian los hechos¡
Héctor siente que le han arrancado el corazón. Se da cuenta de lo mucho que ama a esa mujer. Ese descubrimiento ha sido demasiado fuerte para él y acaba huyendo. Deja sola a la Joven que tiene que hacer frente a los insultos del hombre.
En la noche, Aaminah está en su casa, le habla al pequeño en la cuna. Sin saber que Héctor acaba de llegar y está detrás escuchando.
--Yo amo a tu papá… pero todos cometemos errores y yo hice algo muy feo, tu papá no me va a perdonar, pero él es el mejor papá del mundo. Tienes mucha suerte.
Héctor abraza a Aaminah por la espalda. Los dos se estremecen.
--No me dejes pensar… ayúdame a olvidar –suplica emocionado.
Ella lo mira. Se besan entre lágrimas.
--sólo te puedo decir una cosa… te amo --ella.
--¡y yo a ti… yo a ti¡ --él con desesperación.
Se funden en un cálido beso. Miran al pequeño con amor.
--Es nuestro hijo –dice él.
Le guiña el ojo:
--y tiene la mejor madre del mundo.
Héctor mira al pequeño y ahora entiende que Emilio lo que le hizo fue un regalo. Le regaló dos vidas, la suya propia y la de su hijo. Gracias al difunto ha encontrado su camino. Su felicidad. Sin duda ese pequeño debe llamarse Emilio.
Aaminah y Héctor unen sus manos. Se sonríen. Juntos comienzan a caminar, a escribir una historia, una familia…

2 años después, Héctor ha querido sorprender a Aaminah con una petición de matrimonio y boda sorpresa. Es algo sencillo.
--para que te quede claro que te amo.
Ella lo abraza.
--me queda muy claro…
Él le sonríe:
--y para que le quede claro al mundo.
Con el pequeño como hijo de los dos, una boda es lo único que les queda para ser una familia convencional. Es una ceremonia civil. En el jardín de la casa. Héctor lo ha preparado todo.
--vienen mis padres.
Héctor sabe que su padre no significó nada para ella y por eso no tiene celos. A Aaminah le sorprende porque sabe que don Héctor la odia. Héctor le sonríe travieso.
--bueno tú eras libre, podías estar con él. Él no, le he dicho que se lo contaré a mi vieja si te sigue rechazando.
Héctor piensa que para su madre lo mejor sería librarse de su esposo pero le ha costado mucho luchar por su felicidad y no piensa meterse en la vida de sus padres. Sólo desea ser feliz.
Aaminah le sonríe.
--¡eres un loco¡
Héctor le guiña el ojo:
--y este loco es para ti.
Se besan apasionadamente.
--ahora tenemos que separarnos… Llegará el juez y no nos hemos vestido... –le dice él.
--¿es que no voy bien así?
Héctor lo ha preparado todo. Su vestido de novia, el ramo. Le sonríe.
--lo elegí con los ojos cerrados. Ya sabes –dice con ironía –trae mala suerte ver el traje de la novia antes de la boda.
Aaminah lo abraza enamorada.
--No sé cómo hacer para agradecerte lo feliz que me haces.
--amándome como hasta ahora… --dice él emocionado.
Marcos llega en ese momento y es el que los separa. Se lleva a Héctor que se pone su traje en su presencia.
--me alegro mucho que estés aquí conmigo.
--Hectorcito está encantado con sus primitos…
Los dos amigos en ese momento sellan un pacto. Unen sus manos y juran que sus hijos jamás sabrán que son hermanos pero que ellos lucharán para que se sientan así. Luego se abrazan. Marcos le ayuda a hacerse el nudo de la corbata.
--He invitado a mis más guapas camareras, sé que alguna está enamorada de ti… es una boda… a ver si te decides… Ya tienes la custodia de tu hijo pero mereces el amor de una mujer…
--A mi me gusta tu ex.
--¿Feli?
Marcos tiene miedo. Le da miedo que Héctor se enoje pero el novio se siente feliz.
--¡la vi llegar, está invitada. Se puso muy bella hoy¡ Está sola y sería la mejor madre para  tu Hectocito¡
Los dos amigos se miran y sonríen con complicidad.

Suena la marcha nupcial. Alberto está junto a Héctor y el juez. Héctor ha sentado juntos a Feli y Marcos. La chica se lo está pasando bien junto al amigo de Héctor. Héctor siempre será el gran amor de su vida pero parece dispuesta a darse una oportunidad en el amor, una oportunidad con Marcos. La hija de Feli y el hijo de Marcos están juntos. Los niños juegan divertidos y eso une más a los padres que se miran excitados.
Los gemelitos de Feli son los que llevan a la novia hasta el altar. Los padres de Héctor en primera fila. Él no mira a la novia. Ella feliz con su nieto pequeño. Héctor le sonríe a sus hijos. Chocan sus manos. Luego agarra a la novia.
--estás preciosa –dice él guiñándole el ojo.
Aaminah no es capaz de decir nada. Es muy feliz. Tiene todo lo que siempre soñó en la vida. Unen sus manos, sus miradas. Al fin son marido y mujer. Se miran, en un primer momento con incredulidad. Después de todo lo que han pasado juntos, a los dos les cuesta asimilar que se han casado. Héctor piensa en un fragmento del diario de Emilio, que ahora está en su poder y ha ido leyendo, en el que éste estaba seguro que Aaminah y Héctor acabarían juntos. Héctor mira al cielo. Guiña el ojo.
--gracias, amigo –dice.
Héctor sabe que es gracias a Emilio que ha logrado la felicidad y eso le ha hecho olvidar el rencor. Aaminah y Héctor se miran con una sonrisa de felicidad. Sus ojos gritan que se aman cuando se dan su primer beso como marido y mujer.


Fin,